La juventud costarricense diariamente lucha con problemas sociales, económicos, culturales y psicológicos, esto debido al desarrollo en sí que se ha generado en el país. Sin embargo, esto más que ser visto como una circunstancia o realidad, debería ser considerado como un serio problema social, el cual tiene solución, principalmente enfocándonos en el hecho de que los jóvenes de hoy, son el futuro de Costa Rica.Entre los peligros que enfrentan los jóvenes, los trastornos alimenticios llevan la delantera en muchas ocasiones, debido tanto a inseguridades propias de la edad como a fenómenos provocados en el pensar colectivo por los medios y su incesante publicidad amenazadora de los más básicos valores de autoprotección.
Limitando aún más el enfoque dado, la bulimia es una enfermedad que ataca en el país a dos de cada diez jóvenes de los cuales uno encuentra en un 50% de las veces la muerte.
A las puertas del siglo XXI esta nueva epidemia se va extendiendo entre las sociedades industrializadas, y afecta sobre todo a adolescentes. Esta legión de personas que se va incrementando peligrosamente comienza a alarmar a especialistas en medicina, sociólogos, e incluso llega en forma de advertencia de su magnitud al Gobierno y Ministerio de Salud.
De acuerdo a la entrevista realizada a la Ministra de Salud, María Luisa Ávila: “…tanto el gobierno como el Ministerio de Salud intentan anualmente realizar campañas en contra de los desórdenes alimenticios y enfermedades como la bulimia y la anorexia, sin embargo, es muy difícil combatir un problema que no nace en el cuerpo sino en la mente y la familia…”.
Con sólo darle una mirada a los anuncios que constantemente invaden la pantalla de la televisión nacional e internacional, el estereotipo de belleza está más que alejado de una realidad siquiera posible de alcanzar entre los costarricenses, no porque no seamos personas atractivas, sino porque nuestro concepto de estética se basa más en la influencia norteamericana que en una visión autóctona del físico.
Campañas de bebidas dietéticas, productos bajos en grasa y medicamentos para adelgazar causan desesperación en los adolescentes, cuya única “solución” termina siendo su condena de muerte.
La bulimia no es una locura ni tampoco una exageración en el comportamiento de los jóvenes, sino una situación de peligro, en la cual tanto la familia como los médicos deben tomar las precauciones del caso y actuar con rapidez y cuidado, pues es una vida la que está en juego.
Esta plaga de la búsqueda de la perfección, tiene distintas formas de manifestarse y algunas de ellas difieren notablemente entre sí. Hay trastornos de tipo alimentario como la Bulimia nerviosa, que viene de la mano de la denominada "cultura de la delgadez".
Cabe entonces señalar como culpables sin temor alguno de equivocarse, a los medios y a la sociedad en sí, pues nosotros mismos permitimos que se desarrolle este concepto erróneo de belleza y perfección, causando reacciones de tales magnitudes como la bulimia.
Según la licenciada Marina Rivera Vargas, graduada de la Universidad de Costa Rica en psicología: “… la bulimia comienza como un simple intento de adelgazar, pero en el fondo, ese deseo se ve motivado más por traumas y complejos que por una conducta saludable, lo cual lo convierte posteriormente en ese problema social tan peligroso…”.
No es necesario meditar mucho sobre la importancia de un cuerpo saludable, sin embargo los extremos a los cuales son llevados los jóvenes, en busca de esa aceptación entre sus iguales, no corresponde a lo que llamaríamos salud. Por el contrario, este comportamiento, apoyado por las mismas familias costarricenses y por los medios y la publicidad, causa dolor y angustia, y en el peor de los casos, la muerte, por lo cual, la única solución viable y realista, es tener un cambio de actitud y considerar si es más importante estar vivo que estar delgado.
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